Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Allá

La barca triste

La barca triste Estaba parado allí, en algún lugar rodeado de gente que podría amar, aunque por dentro habitaba un vacío existencial aún quería contemplar la vida que de a poco me comenzaba a fastidiar. Entonces varado en la nada dónde el todo es caos y el silencio tristeza, decidí imitar el ruido de nuestras almas cuando se entrelazan y parlotean amoríos sin desencuentros temporales ni artilugios morales que instaran a dejar en desasosiego el goce de la confianza y la amistad. Pero no, no podía imitar la pureza del espíritu, lo impetuoso de su amor, ni el humanismo que crea en la consciencia.    Estaba ahí observando tus ojos empañados en verdades que oscilan el grito y el desahogo. Contemplaba el acto en silencio, tan rabioso y herido, por un momento era creyente y seguidor de ese calor que, con anterioridad, juraba tenerme al sostener mi mano. Estaba roto, en rotundamente roto...   Había transcurrido tiempo con el cual me contentaba amorosamente conciente...

Aquí como allá, para ayer y hoy...

Imagen
Aquí como allá, para ayer y hoy...       Como todo principio, los silencios se rompen no por la fuerza del sonido sino, por el filo de las palabras que componen la balacera acústica, he allí la situación más significativa en los momentos más humanos. A veces olvidamos el temple de algunas afirmaciones y/o la agudeza innata del glamoroso "no". Es que, no estamos hechos para estar consciente de ello, simplemente lo alcanzamos para luego retroceder sobre nuestros errantes pasos; porque no hay algo más hermoso que sentir fluir la vida después de lograr desligarse de ese sentimiento de dolor. Qué inocencia abrupta  y tal vez prepotente aquella que, sigilosamente se nos va perdiendo en cuanto más palabras alcanzamos a conocer, y no porque refiera uno a algún insulto falto de culto o prematuro, si no porque adversamente a las situaciones que confrontamos nos vamos enmudeciendo, callando los gritos del alma para que de un momento a otro, hallamos olvidado que podíamos hab...